lunes, 25 de mayo de 2015

Interdisciplinariedad, Transdiciplinariedad y Complejidad




Existen temas o situaciones que  requieren  sí o sí de la participación de varias ciencias para explicar condiciones y también para encontrar algunas soluciones a determinadas problemáticas, que  una sola ciencia  no podría  hallar  jamás,  ya  que el  problema  presenta diferentes aristas.
En la interdisciplinariedad, siempre, se privilegiará la integración de diferentes teorías, datos, fórmulas e instrumentos para así arribar a un conocimiento multidimensional de los fenómenos en estudio.

Cabe destacar, que la interdisciplinariedad  surgió para combatir directamente los típicos problemas que se suscitan en las investigaciones, porque al hallarse las disciplinas vinculadas entre sí y además al ser dueñas de relaciones bien definidas se evitará no solamente la dispersión sino también el fraccionamiento del conocimiento. Gracias a la interconexión mencionada será posible  abordar el  tema desde  todas  las perspectivas, de modo integral y así será factible estimular nuevas perspectivas  metodológicas  para la solución de problemáticas.









La transdiciplinariedad también nos religa con nuestro proyecto de vida, poniéndolo al servicio del conocimiento, en busca de una construcción que dé sentido, como afirma Gaston Pineau (2005).Es la transdiciplinariedad la que también rescata nuestra conciencia ecológica y relacional, que la articula con la lógica del tercio incluido, cuya dinámica trae consigo un sistema de percepción y de valores que lleva a la religación de saberes y nos ayuda a percibir la complementariedad de la unidad y la diferencia, de la no contradicción, de la incompletud de los procesos. Este sistema de percepción y esta conciencia más  elaborada traen consigo una ética ecológica, una ética centrada en la diversidad, pautada en la solidaridad, en la responsabilidad y en la sustentabilidad ecológica.

Así la complejidad es también una guía para la comprensión de los mecanismos funcionales del pensamiento del conocimiento y de la acción humana. Es una guía del pensamiento considerado de nivel paradigmático, pues la complejidad se refiere tanto a la manera como caracterizamos el ser y su realidad, como también organizamos nuestras vidas y nuestras ideas. Envuelve, por lo tanto, las dimensiones de naturaleza ontológica, epistemológica y metodológica para la explicación y operacionalización del paradigma educativo emergente (Moraes 1997), también reconocido por nosotros como Eco-Sistémico.




Por lo tanto necesitamos un pensamiento transdiciplinario alimentado por la complejidad, la lógica y por la comprensión de la existencia de los niveles de la realidad y de sus consecuencias innumerables, para que como humanidad, verdaderamente podamos responder con mayor seguridad y competencia a los tres grandes desafíos (globalidad, complejidad y expansión descontrolada del saber).

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