Existen
temas o situaciones que requieren sí o sí de la participación de varias
ciencias para explicar condiciones y también para encontrar algunas soluciones
a determinadas problemáticas, que una
sola ciencia no podría hallar
jamás, ya que el
problema presenta diferentes
aristas.
En
la interdisciplinariedad, siempre, se privilegiará la integración de diferentes
teorías, datos, fórmulas e instrumentos para así arribar a un conocimiento
multidimensional de los fenómenos en estudio.
Cabe destacar, que la interdisciplinariedad
surgió para combatir directamente los típicos problemas que se suscitan
en las investigaciones, porque al hallarse las disciplinas vinculadas entre sí
y además al ser dueñas de relaciones bien definidas se evitará no solamente la
dispersión sino también el fraccionamiento del conocimiento. Gracias a la
interconexión mencionada será posible abordar el tema desde todas las
perspectivas, de modo integral y así será factible estimular nuevas
perspectivas metodológicas para la solución de problemáticas.
La
transdiciplinariedad también nos religa con nuestro proyecto de vida,
poniéndolo al servicio del conocimiento, en busca de una construcción que dé
sentido, como afirma Gaston Pineau (2005).Es la transdiciplinariedad la que
también rescata nuestra conciencia ecológica y relacional, que la articula con
la lógica del tercio incluido, cuya dinámica trae consigo un sistema de
percepción y de valores que lleva a la religación de saberes y nos ayuda a
percibir la complementariedad de la unidad y la diferencia, de la no
contradicción, de la incompletud de los procesos. Este sistema de percepción y
esta conciencia más elaborada traen
consigo una ética ecológica, una ética centrada en la diversidad, pautada en la
solidaridad, en la responsabilidad y en la sustentabilidad ecológica.
Así
la complejidad es también una guía para la comprensión de los mecanismos
funcionales del pensamiento del conocimiento y de la acción humana. Es una guía
del pensamiento considerado de nivel paradigmático, pues la complejidad se
refiere tanto a la manera como caracterizamos el ser y su realidad, como
también organizamos nuestras vidas y nuestras ideas. Envuelve, por lo tanto,
las dimensiones de naturaleza ontológica, epistemológica y metodológica para la
explicación y operacionalización del paradigma educativo emergente (Moraes
1997), también reconocido por nosotros como Eco-Sistémico.
Por
lo tanto necesitamos un pensamiento transdiciplinario alimentado por la complejidad,
la lógica y por la comprensión de la existencia de los niveles de la realidad y
de sus consecuencias innumerables, para que como humanidad, verdaderamente
podamos responder con mayor seguridad y competencia a los tres grandes desafíos
(globalidad, complejidad y expansión descontrolada del saber).



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